Reflexión del seminario en Marruecos

Antes del viaje, al pensar en Marruecos, se me venía a la mente palabras como “peligroso” y “conservador”. Puede ser por el mal nombre que se le ha dado en los Estados Unidos o el miedo de mis propios padres (miedo que es justificado) al saber que viajaría al norte de África. El miedo y los prejuicios de otros afectó la manera en que veía a un país que ni conocía. Sin embargo, al recibir la documentación que tenía que firmar para participar en el viaje, me di cuenta que no tenía nada que temer y que esta experiencia sería una de las mejores. Este viaje y esta experiencia única ha dejado una huella grandísima en mi vida, en mi mente y en la forma que veo otras culturas. 

Desde el momento en que me subí al barco, hasta el momento en que llegamos a Córdoba, el viaje fue inolvidable y me ha hecho abrir mis ojos a otro mundo. Me di cuenta qué tan privilegiada mi vida ha sido, aunque muchas veces no es tan privilegiada en los EEUU, pero también qué tan similar mi cultura es a la de Marruecos. El viaje en el barco fue divertido y diferente. Nunca había viajado de una región a otra en barco de ese tipo, aún menos en uno que llegaría en menos de una hora. Me senté en el asiento cerca de la ventana y, aunque tenía sueño, me quedé despierta viendo hacía fuera, viendo como el barco navegaba por el agua para llegar a otra región. Cuando el barco llegó al puerto, se empezó a ver una diferencia sutil — no mucho porque llegamos a Ceuta, que es parte de España. Sin embargo, cuando salimos del barco y estábamos en el puerto, se oía y veía el árabe al mismo tiempo que el Español y en el mismo nivel que el Español, a pesar de que Ceuta es ciudad española.

En la frontera de Ceuta y Marruecos, mientras esperábamos que nuestros pasaportes fueran estampados por inmigración, di un vistazo hacia afuera. Había personas caminando para cruzar la frontera, personas que nos veían desde afuera, anuncios en español. Me recordaba a la frontera de Laredo, Texas y Nuevo Laredo, México. Ahí, se nota una diferencia sutil igual que se notaba en la frontera de Ceuta y Marruecos. Cruzando de un país a otro que está dividido por una línea, una frontera, pero que al mismo tiempo las culturas se mezclan, me recordaba a mis viajes a México. Puedes ver cómo todo empieza a cambiar pero al igual como hay aspectos de la cultura que se mezclan para crear una diferente que viene de las dos culturas. Sin embargo, al llegar a Tetuán, se notaba una diferencia más grande. Ya no era el Árabe y el Español, sino que el Español fue reemplazado por el Francés. Sin embargo, esta no se veía ni sentía como una mezcla de la cultura francesa y marroquí. Pero, en Chefchaouen, se notaba otra vez la mezcla de la cultura marroquí y la española. Se oía más el español que el francés, el estilo de la casas eran muy parecidas a casas españolas, especialmente las Cordobesas, con sus patios y el color azul vibrante. Durante ciertas veces, pensé que era sorprendente que un país tenga tanta diferencia culturalmente. Pero después me di cuenta que todos los países son iguales porque una cultura no será completamente igual aunque sea un solo país, sino que existirán las diferencias igual que existen en el norte y sur de los Estados Unidos, el norte y sur de México y el norte y sur de España, entre otros.

La primera charla, “La mujer en la familia: Normas y Conductas”, fue una charla magnífica. La situación de la mujer no es igual en todos los países Árabes como se cree en el mundo occidental. En Marruecos, por ejemplo, las mujeres, de acuerdo a la profesora de la charla, son más participativas. Aprendí que el movimiento de mujeres aparece como un movimiento a finales del siglo XIX y que las periodistas mujeres empezaron a difundir el movimiento. Además, en ese mismo siglo, se llega a la liberación de la mujer en el mundo Árabe y empieza y se aumenta el acceso de educación para la mujer. El siglo XX marca la creación de una fundación para la mujer Árabe y se empiezan la conferencias internacionales de la mujer. Turquía, aunque no es un país Árabe, es un país Musulmán y fue el primer país en dar el derecho a votar a la mujer, algo que me sorprendió. En 1973, Tunes dió el derecho de aborto y sin embargo, Estados Unidos, un país que se ve como muy desarrollado, todavía tiene problemas con dar el derecho de aborto. Muchas veces, en Estados Unidos, cuando se habla de Marruecos o un país como él, se piensa en un país subdesarrollado. Sin embargo, esta visita me ha demostrado que eso no es cierto.

El día siguiente, cuando fuimos a la universidad de ciencias, tuvimos una clase con estudiantes de maestría donde aprendimos sobre el desarrollo cultural y social en un mundo globalizado. Aprendí sobre la bioeconomía y que significa para la región. Gracias a esta clase y el trabajo en grupo, me di cuenta que el hotel en el que estábamos apagaba el agua de 5 de la tarde hasta las 7 de la mañana porque el pueblo no tenía acceso al agua durante ese tiempo. Esto era parte del turismo responsable y entendí que, aunque no podía tomarme una ducha antes de dormirme como estoy acostumbrada, era importante para estar consciente de los problemas que los ciudadanos de la región estaban pasando. El conocimiento de estos hechos me hizo realizar el privilegio que tengo en realidad.

También me encantó conocer a estudiantes de Tetuán y Assilah. Hablando con ellos aprendí que, aunque seamos de países diferentes, tenemos más similitudes que las que creía. Todos tenemos padres que tienen altas expectativas sobre nuestra educación y que nos apoyan en nuestros trayectos educativos. Otra similitud con mi cultura es la dificultad para que los estudiantes salgan de casa para asistir a la universidad por dejar a su familia y los precios altos de vida. En mi cultura, tampoco es normal que un estudiante se vaya de su casa y deje a su familia para asistir a la universidad.

Este viaje significó más de lo que pensaba. Los estereotipos que estaban en mi cabeza antes de este viaje y el miedo se habían ido rápidamente. Ya no pensaba que era un país subdesarrollado — comparado con Estados Unidos — y peligroso, sino que era un país con una cultura rica y una gran historia. Los olores de la comida, el canto al rezo, los vendedores que querían vender, el color azul intenso de Chefchaouen, las montañas con curvas profundas, el magnífico atardecer de Assilah que me cautivó por sus diferentes colores, el te con menta fresca, las casas que eran simple por fuera pero lo completo opuesto por dentro… todo dejó una gran huella en mi mente que nunca olvidaré.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

w

Connecting to %s